Qué es la toxina botulínica

La toxina botulínica

La toxina botulínica es una neurotoxina que viene de una bacteria denominada clostridium bolutinum. Esta bacteria, a dosis alta, puede causar una enfermedad conocida como botulismo: parálisis muscular del cuerpo entero. Una de las marcas más conocidas de la toxina botulínica es el botox.

Historia

Históricamente, el uso de la toxina botulínica fue desarrollado dentro del área de la medicina, más concretamente, en neurología. Se utilizaba para controlar los espasmos musculares y distonías musculares (contracciones musculares involuntarias, sostenidas o intermitentes) en pacientes que presentaban estos desórdenes musculares y nerviosos. Se inyectaban grandes cantidades de toxina para disminuir estos espasmos.

Usos del botox o toxina botulínica

La infiltración local de botox o toxina botulínica se usa en tratamientos eficaces para problemas relacionados con espasmos musculares como, por ejemplo, distonía focal, espasmo hemifacial, rigidez muscular, espasticidad tras un ictus, accidente vascular cerebral y tortícolis. También se utiliza para problemas relacionados con la sudoración (hiperhidrosis) y el exceso de producción de saliva (sialorrea), inhibiendo su secreción.

Uno de los usos más frecuentes del botox o toxina botulínica es dentro del mundo de la estética, siendo la región de la cara y los labios la zona más elegida. El efecto del botox suele durar entre 3 y 6 meses, hecho que implica una segunda dosis en un año.

Bruxismo y botox

El bruxismo es una actividad muscular repetitiva que se caracteriza por apretar o rechinar los dientes y/o presionar o empujar la mandíbula. En personas sanas no se considera perjudicial. En otro post os hablaré más detalladamente sobre el mundo del bruxismo, pero es importante entender que el origen del bruxismo es central (sistema nervioso central) y no periférico (muscular), que es donde actúa el botox: en el músculo

 

El uso del botox o toxina botulínica para el tratamiento del bruxismo nace de un concepto errado del que la mayoría de las personas (y profesionales de la salud) piensan: parar la fuerza con la cual el paciente está teniendo los eventos del bruxismo es la solución. En realidad, la solución es parar los eventos del bruxismo. Te contamos como tratar el bruxismo en los próximos posts.

¿Dónde se pincha el botox?

En el bruxismo, el botox o toxina botulínica se suele colocar en los principales músculos de la masticación como son el masetero y el músculo temporal. La duración de su efecto es de 3 a 6 meses, por lo que habitualmente en personas bruxistas severos se suelen realizar 2 dosis al año para mantener sus efectos y beneficios.

Botox y Bruxismo: Consecuencias y peligros

Algunas de las principales consecuencias y efectos que tiene al pinchar botox o toxina botulínica en la musculatura de la cara (músculos masetero y temporal) para tratar el bruxismo son las siguientes:

Disminución de la contracción muscular

La principal característica del botox es bajar el grado de contracción del músculo, es decir, paralizarlo levemente, lo relaja. El paciente con bruxismo experimentará una disminución de la fuerza al masticar, pero no una disminución de su frecuencia.

Creación de fibras musculares débiles

En trabajos en animales se ha observado que dosis grandes o repetidas de botox, después de 3 a 6 meses, el músculo crea nuevas prolongaciones nerviosas mucho más débiles, de manera que el músculo se convertirá progresivamente en menos eficiente y débil

Alteraciones de la cara

Sabemos que el efecto muscular suele durar de 3 a 6 meses, entonces en un año vas a recibir 2 aplicaciones. Si este mecanismo de creación de prolongaciones nerviosas más débiles se manifiesta después de la aplicación de la toxina, quiere decir que el paciente va tener nuevas prolongaciones nerviosas pero débiles. En un plazo relativamente corto tal vez estas aplicaciones repetidas puedan incluso dejar el músculo paralizado totalmente, o tener problemas con la masticación, deglución, hablar o perder tono muscular de la cara.

Atrofia muscular

El cuerpo es sabio. Todo tejido que no funciona adecuadamente se atrofia. Si la toxina afecta al funcionamiento de los nervios que contraen y mueven los músculos de la masticación, el músculo parará de contraerse, dejará de hacer sus funciones y se atrofiará.

Creación de grasa

El sistema fisiológico actúa infiltrando grasa (tejido adiposo) en los espacios que la toxina ha creado entre las fibras débiles que le quedan al músculo. Más allá de la estética, a la larga esto puede conllevar a problemas en masticar, deglución…

Modifica el hueso

El tejido óseo necesita un estímulo diario para su reabsorción y para favorecer su propio crecimiento. Si el músculo tiende a estar paralizado, la relación músculo-hueso se verá afectada alterando la producción de hueso y descalcificándose, volviéndose más poroso, más débil, más fracturable.

 

Botox y Bruxismo: Recomendaciones

Entonces, a pesar que el botox o toxina botulínica puede ser una herramienta que puede ser útil para disminuir la fuerza de contracción muscular, es importante conocer todas estas posibles consecuencias para decidir utilizarla. Según nuestra experiencia, si tienes bruxismo recomendamos el uso del botox en estas dos situaciones:

  • Pacientes que han pasado por un accidente vascular cerebral (AVC): En estos casos puede haber mucha dificultad para conseguir volver a masticar y abrir la boca, afectando y mucho la calidad de vida.
  • Pacientes con bruxismo severo (rompen las férulas de descarga, rompen las coronas, prótesis y dientes). En estos casos, será importante la aplicación de toxina botulínica 15 días antes del día de la instalación de las prótesis o cirugía de los implantes o de la carga inmediata. ¿Por qué 15 días antes? Porque la toxina tiene un efecto ascendente, después de 14 días inyectada llega a estar al 100% de su efecto. El objetivo es proteger las prótesis y implantes. Este efecto de protección puede durar hasta un mes aproximadamente.

¿Qué hacer si tengo bruxismo?

Te recomendamos que consultes a un especialista en trastornos de la articulación temporomandibular, dolor orofacial o del ATM para que pueda valorar, diagnosticar y crear un camino terapéutico adecuado. En nuestra página puedes pedir tu cita presencial o consultar los diferentes servicios online. Encontrar la causa del bruxismo es la clave para tratarlo

En muchas ocasiones, el trabajo multidisciplinar entre dentista, fisioterapeuta, osteópata, estomatólogo y medicina del sueño es necesario para abordar objetivamente el bruxismo. Es por esto que te recomendamos que consultes a varios de estos profesionales para entender el bruxismo y tener un tratamiento eficaz.